The cash is the king

¿Alguna te has sentido agobiado porque no podías hacer frente al pago de tu personal o proveedores?¿O incluso has tenido que cerrar un negocio, que en teoría tenía buenos resultados a largo plazo, pero no creaba la suficiente tesorería a corto plazo?

La expresión “cash is king” se refiere a la importancia del flujo de caja en la gestión empresarial.

Hay muchos motivos que pueden hacer fracasar o “colaborar” en el fracaso de una empresa, pero hay uno que no perdona y que acaba con cualquier proyecto, es la falta de efectivo para atender los distintos pagos.

1. En el largo plazo nos enfocamos en el beneficio pero en el corto plazo the cash is the king.  En el corto plazo podemos soportar una pérdida, quizás incluso un año en pérdidas. Lo que realmente necesitamos es efectivo para poder afrontar nuestra actividad sin tensiones de tesorería. No tener tensiones de tesorería nos permite tomar mejores decisiones de gestión. Las decisiones en cuanto a la cuenta de resultados se toman mejor cuando no hay problemas de tesorería. El resultado del ejercicio es el objetivo, pero para alcanzarlo es necesario ir superando las dificultades que aparecen en el camino.

2. La teoría de gestión empresarial nos dice que el ideal es conseguir que los cobros de nuestras ventas se produzcan antes que los pagos por las compras. Es decir, que paguemos a nuestros proveedores cuando ya hemos cobrado de nuestros clientes. Pero en el mundo real eso ocurre en contadas ocasiones (hipermercados, comercio on-line…). Cuando no es posible adelantar los cobros a los pagos hay que disponer de un remanente de tesorería para poder atender ese desfase. Si no disponemos de ese remanente podemos incurrir en incumplimiento de nuestras obligaciones de pago. Y el mercado (proveedores) no perdona fácilmente tal incumplimiento. Si disponemos de efectivo para el ciclo habitual de explotación del negocio, podremos enfocarnos en el margen. Si nos falta efectivo, probablemente debamos aceptar reducciones de margen para poder generarlo. Y esas reducciones de margen a veces nos llevarán a operaciones deficitarias. Podemos soportar pérdidas en operaciones durante un breve plazo, pero no de forma prolongada. Si además esa falta de efectivo coincide con una ralentización de nuestro mercado (sector o economía) llevará aparejada una minoración de ventas que reducirá aún más nuestra generación de efectivo.

3. La manera de vencer esa dificultad transitoria pasará por una reducción del margen a cambio de una mayor rapidez de cobro. Por eso, en el corto plazo podemos aceptar una pérdida. El problema aparece cuando se cronifica y no podemos generar efectivo a la velocidad suficiente para las exigencias de nuestra empresa. Se hace necesario establecer un control de gestión empresarial que detecte las variaciones en la generación de efectivo, de esta forma se podrán tomar rápidamente las decisiones oportunas. En condiciones normales, una empresa que enfrenta un déficit de efectivo pero que crea valor de forma consistente y sostenible no debería tener ningún problema en conseguir los recursos que le hacen falta. Estos provendrían de una combinación de capital fresco y quizás mayor endeudamiento. Pero en las condiciones actuales esto es simplemente inalcanzable para muchas compañías. Pueden reducir dividendos, pero esto sólo tendrá un efecto residual en la mayoría de los casos.

Así que recuerda en el corto plazo the cash is the king. Ten en cuenta el plazo de cobros y pagos y actualiza el remanente de efectivo. Lleva un control de gestión profesional que te reducirá posibles problemas y en el caso de que aparezcan te permitirán tomar la mejor decisión posible.