Cómo superar la pérdida de un gran cliente

¿Alguna vez has perdido un gran cliente y sentías como el mundo se te venía abajo por la importancia en la facturación global de la empresa? ¿O de manera inesperada uno de tus interlocutores más valiosos te comunicaba la baja definitiva y te sentías profundamente decepcionado?

Existen muchos formatos para superar una crisis, un cambio profundo y no previsto. Siempre se pasa por el estado de sorpresa, negación, abatimiento, travesía, aceptación y crecimiento. A mi me gusta simbolizarlo con figuras de forma que no se nos olvide cada una de ellas, ya que tenemos que pasar por todas ellas e incluso a veces damos marcha atrás para luego continuar por toda y cada una de las etapas.

1. Huérfano. Una vez que tenemos la baja del cliente, que en algún caso puede ser inesperada, nos sentimos desasosegados, abandonados. Tenemos que pasar por ese estado, expresar cómo nos sentimos. Qué de malo tiene sentirse así y qué de bueno puede tener. Sólo siendo conscientes podemos pasar a la siguiente etapa. Nos podemos dar cuenta que una relación de excesiva dependencia de un sólo Cliente quizás no sea lo ideal para el negocio y en el futuro trabajar para asegurar las sustituciones de Clientes y la diversificación del riesgo.

2. Vagabundo. Pasada la primera etapa nos sentiremos errantes. Faltos de nuestro Cliente y su facturación. Y en esa etapa todavía no habremos encontrado nada sustitutivo, incluso habiendo pensado en estrategias futuras diferentes. Es necesario sentirnos así, sin rumbo fijo para poder abrirnos a todas las opciones, para darnos cuenta que no queremos volver a pasar por esa situación.

3. Mártir. Es normal pensar que solo tú tienes tan mala suerte, que algo divino está en contra tuya. La autocompasión es humana y surgirá en algún momento. Debemos aprender de sí en ese estado pasivo va a cambiar algo en el futuro o si necesitamos pasar al siguiente.

4. Guerrero. En ese estado se toman las riendas de la situación. Somos conscientes de lo que nos ha sucedido y qué cosas queremos cambiar para que no vuelvan a suceder. Sobrepasaremos nuestra zona de confort para afrontar el futuro y será duro, con retrocesos, pero es la única forma de crecer.

5. Sabio. Cuando llegamos a este último estado somos mucho mejores que al iniciar el duelo. Somos conscientes, más maduros y hemos aprendido. Establecemos planes para no ser tan dependientes de un único Cliente y tomar las riendas de nuevo de nuestro negocio.

Así que recuerda todos perdemos en algún momento un gran Cliente y es un proceso doloroso, que si somos conscientes de las etapas para superarlo lo afrontaremos con una mejor predisposición y actitud hacia el crecimiento.