Cómo prepararte para hacer una buena presentación

¿Alguna vez has tenido la sensación de que has perdido una gran oportunidad al no salirte una presentación como tu pensabas? ¿O creías que la habías hecho bien y no has conseguido el éxito esperado? 

Existen muchos detalles que inciden en el éxito de una presentación, me voy a centrar en los tres más importantes y que son imprescindibles para conseguir una presentación de impacto.

1. Control del espacio y tiempo. Todos los factores juegan en el impacto final de una presentación, algunos no los podemos controlar pero otros sí. Reduce las improvisaciones al máximo e intenta familiarizarte con todo lo que conozcas del entorno, sala, recursos a utilizar e incluso si conoces los posibles oyentes. No dejes nada al azar y prevé un plan b y un plan c en caso de imprevistos.

En cuanto al formato de la presentación, en el caso de que no conozcas el tiempo del que disponen a los que vas a presentar, recomiendo siempre la regla 10-20-30. 10 Slides o transparencias, 20 minutos de exposición y tamaño de letra 30. En la presentación debería haber poca letra, mensajes claros y apoyo de imágenes.  

2. Storytelling. Ya sea una presentación general o comercial, es importante trabajar la historia por detrás de la misma. El caso más complicado puede ser la presentación de un producto o servicio. Tu empresa y los valores de la misma los debes identificar como la identidad que soporta tu solución y que va a resolver unos problemas muy concretos del cliente o mejorar su situación actual. Los beneficios o retornos deben quedar claramente explícitos en la presentación.

Si hay que presentar un presupuesto, la valoración económica será siempre al final, después de explicitar beneficios y retorno de la inversión.

La conexión emocional es clave y para ello, presentar con metáforas, identificar valores, situaciones complicadas y la manera de salir de ellas es fundamental. Interactuar con los oyentes, mediante miradas y preguntas hace que los mensajes queden grabados en la memoria. En las presentaciones es más importante el cómo que el qué.

3. Practicar, practicar y practicar. Hablar en público es uno de los miedos más habituales en los humanos. Yo mismo, la primera vez que me enfrente a un auditorio, lo pasé fatal. La única manera de mejorar es practicar y recibir feedback auténtico y verdadero. Prepara una buena historia que llegue a las emociones de los que te escuchan y que la sientas tuya, practica previamente con gente de tu confianza y pide feedback. El proceso de mejora es continuo y los grandes oradores siguen puliendo sus presentaciones según el impacto final de las mismas. La experiencia dice que una vez superados los miedos, hasta los peores oradores iniciales, disfrutan de transmitir sus mensajes en público y es que hay pocos momentos más bellos que cuando impactas en los demás.   

Así que recuerda, controla todo lo que esté a tu alcance, recuerda la regla 10-20-30, trabaja bien la storytelling de tu presentación y practica permanentemente.